lunes, 15 de marzo de 2010

Pep Guardiola: el 'gentleman' del césped










Una tempestad de desmarques doblega el muro rival de la defensa. Los regates son cada vez más desgarrados y aumenta el vocerío; los gestos se desquician, se aceleran los disparos, vuela un balón…Se anuncia una sinfonía de goles, un juego frenético, místico, coriámbico, esdrújulo.

Exhausta, la cámara reposa en el rostro de Pep Guardiola. Todavía el árbitro debe pitar el final del partido. La lente se enciende ante la mirada honda y turbadora del entrenador del Fútbol Club Barcelona; después, desciende unos centímetros para descubrir el hoyo que pule su barbilla y consiente que la barba de dos días le haga cosquillas en el cuerpo, sin prisas; continuará más tarde por la mandíbula varonil, forzará el zoom para tantear sus labios, le mesará el cabello ralo y acabará postrada frente al catalán tratando de llamar su atención. No cejará hasta que el ex futbolista, cohibido, retire la vista. El técnico sólo olvidará el rubor cuando salte al campo, tras un mar de aspavientos.

Al otro lado de la pantalla, los espectadores, silenciosos, no apartan los ojos del televisor. "El día que pierda no seré tan guapo ni tan bueno", les advirtió una vez Guardiola antes de concluir una rueda de prensa y dejar tras de sí una estela de pulcritud, de modestia y de pasarelas de alto standing.

Perfeccionista, terco y educado

Desde los 13 años, edad en la que la cantera del Barça le arrebató de su pueblo, Santpedor, el fútbol ha colonizado su vida y la ha rellenado de cifras y triunfos: 224 victorias luciendo la camiseta blaugrana, 47 partidos junto a la Selección española, numerosos reconocimientos… Su trayectoria como entrenador llegó a su clímax en 2009 con el sextete, es decir, la conquista consecutiva de los seis títulos a los que aspiraba su equipo.


Todo ello lo ha conseguido a base de tesón, inteligencia y trabajando "24 horas al día", revelan sus allegados. En el terreno profesional, Guardiola "lo da todo". Hasta la "obsesión", lamentan sus padres, un albañil jubilado y una ama de casa. Están preocupados porque temen que el estrés abata al que no hace tanto fue designado el mejor entrenador del mundo. “No se da un respiro. Se le nota en el pelo, se le está cayendo”, suspiran.

No se da un respiro, se le nota en el pelo, se le está cayendoPor su parte, sus antaño rivales de juego le acusan de que en los duelos, él que es tan reservado, hablaba por los codos y parecía que quisiera “hasta ordenar el tráfico de los contrarios”.

El orden y la coherencia son sus debilidades, y los valores que se ha propuesto trasladar a su plantilla. Para ello, impone multas a quienes llegan tarde a los entrenamientos y les llama a casa para asegurarse de que no trasnochan.

Otro de sus empeños es conseguir que los jugadores se sientan empleados del balompié, no unas estrellas del pop, un detalle que inspira los sketches cómicos del programa Crackovia de TV3. En ellos, Guardiola no sólo aparece transmitiendo "pesimismo" a los deportistas para que los trofeos no les nublen la cordura, sino que también les aturulla durante los encuentros con la lectura de los poemas de su venerado Miquel Martí i Pol.

Aún así, el barcelonés es considerado un modelo de managment y de gestión de equipos. Sus futbolistas destacan de él su capacidad de motivación, su seguridad y su mesura en el trato, sin gritos. Dicen, además, que con Pep se sienten queridos.

Padre, esposa y 'fashion victim'

Se comenta que en sus gustos refinados y su afición por la música, los viajes o los libros tiene mucho que ver su esposa, Cristina Serra. Ella es "una mujer que une la madre de antes con la mujer de hoy, capaz, moderna, con idiomas, arreglada", explica un amigo. Comparten tres hijos: Marius, María y Valentina, de 9, 7 y 4 años respectivamente, y su amor por la privacidad. Apenas existen fotografías familiares de Guardiola, si bien al técnico le gusta llevar a sus niños cada mañana al colegio.

Su pasión por la moda también podría haber sido inspirada por Cristina, cuyos padres poseen una tienda de ropa. Al entrenador le pierden los trajes de Toni Miró –para quien desfiló-, los de Dior y de Prada; también los jerseys de pico oscuros a juego con las camisas de marca, los pantalones pitillo y las corbatas estrechas. Todos destacan su clase y su elegancia.(20minutos)
La casa de Shiva!

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